Un alumno/a es una personalidad única e irrepetible, con dones y posibilidades, algunos de ellos conocidos y otros por explorar.

Mi mantra es que ser amable es ser invencible, así que siempre tengo una actitud abierta, más aún ante la desmotivación, el desafío o el fracaso del alumnado. Mi punto de partida es la alegría y por ahí conecto con las personas. Les dejo ver con mi actitud que la más afortunada de estar en la clase en ese momento soy yo.

Ser profesora es difícil porque se requiere una total disponibilidad, atención y capacidad de respuesta. Es una posición de liderazgo. Como profesora tengo poder, pero si el alumnado no me concede la autoridad, no podré hacer nada. Y esa autoridad se gana cada día.